Pensiones: el valor de la experiencia

By Ftransforma | España, Futuro, Sénior, Talento, Trabajo | 0 Comments

EL ENVEJECIMIENTO de la población es un fenómeno global con múltiples y muy profundas implicaciones en el actual modelo económico y social. Genera grandes desafíos y abre oportunidades en ámbitos como la competitividad, el empleo y el Estado de bienestar. En Europa, líder con Japón en esta tendencia, la población mayor de 65 años representará un 28,1% en 2050 frente al 19,1% con que se cerró 2020.

En nuestro entorno, la jubilación de la generación del baby boom, (nacidos después de la Segunda Guerra Mundial) coincide con el retroceso de la tasa de natalidad de las últimas décadas. Por ello, la longevidad, que constituye uno de los grandes logros de la humanidad, puede conducirnos a pérdidas de bienestar a medio y largo plazo si no se adoptan medidas, y afectar negativamente al equilibrio intergeneracional.

Abordar todas las implicaciones en torno a este tema ha sido la tarea del Círculo de Empresarios y de la Fundación Transforma España durante los dos últimos años. En este tiempo hemos organizado cuatro mesas de debate con destacados expertos para analizar los aspectos médicos, demográficos, económicos, sociológicos y psicológicos del tema y definir el papel que deben jugar en el futuro tanto la iniciativa privada como la pública.

Todo este trabajo ha culminado en un documento de síntesis, El Talento Sénior y el Valor de la Experiencia, con propuestas en diversos ámbitos en esta materia. Esperamos que las referidas a las pensiones sean tenidas en cuenta por la Comisión del Pacto de Toledo que estudia dar soluciones de futuro al problema de las pensiones en España y por el propio Gobierno.

Al margen de otros aspectos, queremos destacar la necesidad de aprovechar el talento sénior. Las jubilaciones anticipadas de los últimos años han supuesto un despilfarro de talento que no podemos permitirnos. La recuperación económica exige la contribución de todos.

Los Gobiernos deben establecer incentivos que permitan a los ciudadanos construir carreras laborales de mayor duración y favorecer su permanencia en el mercado laboral tras cumplir la edad legal de jubilación, establecida hoy en 67 años. Más allá de las tímidas y rácanas fórmulas de que disponemos actualmente, como la jubilación activa, es preciso adoptar esquemas de jubilación flexible que faciliten a los sénior seguir aportando su experiencia.

Sería conveniente desincentivar los sistemas de prejubilación cuando afecten a personas que mantienen sus plenas facultades para seguir trabajando. La ampliación voluntaria de la vida laboral debería contar con incentivos. Recientemente, el Banco de España publicaba un informe en el que aseguraba que los incentivos actuales no compensan el alargamiento de la vida laboral.

Resolveríamos con esos incentivos dos problemas: el Estado vería reforzados sus ingresos con las cotizaciones por el alargamiento de la vida laboral de miles de trabajadores y se reduciría el creciente gasto en pensiones al retrasarse la edad de cobro de la pensión o, al menos, del cobro total de la misma.

El actual patrón demográfico genera nuevas demandas sociales y condiciona la sostenibilidad de las cuentas públicas, aumentando el gasto en pensiones, en sanidad y en dependencia. Prolongar la vida activa de las personas mayores de 55 años tiene un impacto positivo sobre el crecimiento, el consumo, la recaudación tributaria y la sostenibilidad del Estado de bienestar.

Proponemos establecer una formación continua que permita a los trabajadores desarrollar plenamente sus capacidades según su experiencia y las necesidades del mercado laboral. Nos parece relevante disminuir la brecha digital del talento senior, que es mayor en el caso de España que la media del conjunto de la Unión Europea, así como mejorar el rendimiento de las políticas activas de empleo para los trabajadores de mayor edad.

La jubilación forzosa, recuperada por el Gobierno de Pedro Sánchez, tendría que volver a eliminarse en los convenios colectivos. Procede de la equivocada creencia en que el empleo es una tarta fija que hay que repartir. Que, cuantos más trabajadores se jubilen, más hueco habrá para que los jóvenes se incorporen al mundo del trabajo ocupando los puestos que los más veteranos dejan libres. Esto es una falacia. Muy al contrario de lo que piensan algunos fatalistas, el empleo de los mayores es complementario y no sustitutivo del de los jóvenes. Nos lo ha recordado en muchas ocasiones el profesor, y experto en esta materia, Rafael Doménech de BBVA Research.

EL EMPLEO genera más empleo. Cuantos más años trabajan los sénior, más empleo se crea entre los jóvenes, según se ha podido comprobar en los países más avanzados. Y esto sin contar con la mejora de la productividad en las empresas que mantienen en sus plantillas jóvenes recién incorporados conviviendo con veteranos. Éstos últimos transmiten su experiencia a los primeros con un claro enriquecimiento, no sólo para la organización sino para la sociedad en general.

Nuestras recomendaciones se dirigen tanto al Gobierno como a las empresas. Estas deberían favorecer fórmulas como el teletrabajo, el trabajo compartido, la rotación de puestos, la reducción de jornada o el trabajo a tiempo parcial, por citar sólo algunos ejemplos que proponemos.

Confiemos en que los poderes públicos se lo tomen en serio y aprovechen para establecer un marco de incentivos para la prolongación de la vida laboral y que las propias empresas desarrollen programas de transmisión de conocimientos de trabajadores sénior a trabajadores más jóvenes, haciendo convivir a ambos.

Las exigencias de reformas estructurales que nos plantea la Unión Europea para acceder a los fondos de ayuda Next Generation EU, transformar el modelo productivo español y salir de la crisis en que nos encontramos, son una oportunidad histórica para introducir esos incentivos. Estas propuestas entran de lleno en las dos grandes reformas que nos piden las instituciones europeas, la laboral y la de las pensiones, a cuyo cumplimiento estará condicionado el desembolso de esos fondos. Esta es una oportunidad única para aprovechar la experiencia y aportación de la economía plateada.

John de Zulueta es presidente del Círculo de Empresarios y Eduardo Serra es presidente de la Fundación Transforma España.

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